Breves
acotaciones sobre las ruinas de Dumapara, ¿ciudad cañari?
La ruinas de Dumapara están
ubicadas en el cantón Nabón, provincia del Azuay, en las faldas mismas de una
colina denominada Totorillas cuya mayor altura es de 2.700 metros sobre el
nivel del mar.
Estudios realizados por Antonio
Fresco y Jaime Idrovo confieren a Dumapara el carácter de tambo incásico como
parte del Capagñan (sic), al que también se ha referido Guamán Poma de Ayala
con el nombre de Casacuna o Casacono (Hocquenghem, A. M. (2009)).

La red vial incásica en la
región sur del Ecuador; sin embargo, en nuestras referencias documentales hemos
encontrado lo siguiente en alusión al tambo colonial de Casacono: “Xavier
Quiroga, testigo en el expediente promovido por Francisco Tapia contra
Sebastián Serrano y Argudo por los linderos entre Tambo Viejo y Dumapara
(1826), dijo “que sabe el declarante de que el camino real antiguo fue por el
centro de Tambo Viejo y que pasaba por delante de la casa del finado Basilio
Salazar y caminando una poca distancia para atrás, estaba la casa del tambo que
servía para hospicio de todos los caminantes para la ciudad de Loxa y otros
lugares” [A/M.C.V (1826). Expediente promovido por Francisco Tapia contra
Sebastián Serrano y Argudo por linderos entre Tambo Viejo y Dumapara]. Conviene
decir que Tambo Viejo se encuentra diagonal a Dumapara, unos pocos kilómetros
hacia el Occidente.

La primera referencia documental que hemos
encontrado sobre la zona consta de una merced de tierras que el cabildo de
Cuenca hace el 5 de mayo de 1572 a Antonio de Sanmartín, de “cincuenta 8 quadras
de tierra para sembrar entre Maribiña y Casacona en un lugar llamado
Nabuenpata, en unos paredones del Inga, subidos los escalones del río de
Casacono yendo a Loxa, a mano izquierda” (sic) [A/M.C.V. Merced de Tierras
hecha a Antonio de San Martín, V-5-1572].

Este trecho del Camino Real partía de “los Tambos
Reales”, hoy Pumapungo, hacia el Sur, por la actual avenida Huayna Cápac, el
puente Ingachaca —Vergel— rumbo a Loja; el primer tambo documentado es el de
Maribiña o Mariviña, cerca de Jima; segundo el de Casacono y tercero el de Oña.
Ahora bien, este Nabuenpata podría ser la actual Dumapara y el río Casacono el
León; si viajamos de Norte a Sur, a mano izquierda del río León están los
paredones del Inga, es decir, Dumapara; hacia 1708 en una composición de
tierras que hiciera el Depositario General de Cuenca, don Pedro Coronel del
Mora, al señalar los linderos del hato de El Paso indica que en él caben “tres
queseras llamadas Charqui, la una, la otra Dumapara y la otra Zhingata”
[Carrasco V., M. (1988). El Paso: una hacienda tradicional en la Serra
Centro-Sur del Ecuador]. Es esta la primera referencia documental que hemos
encontrado sobre Dumapara.

En síntesis, hemos comentado la posesión de
Espinoza sobre los territorios de la provincia incásica de Tomebamba, levantada
acaso sobre una situación cultural y territorial preexistente entre los
Cañaris: Hatun-Cañar, Pumapungo, Molleturo y Cañaribamba, mientras que Burgos
Guevara, basado en cronistas señala: Hatun-Cañar, Tomebamba y Cañaribamba.
Nuestra reflexión va en el sentido de que Cañaribamba, situada al Suroccidente
de la provincia del Azuay, tiene como centro el valle de Yunguilla y los
territorios occidentales hasta El Oro, por lo que queda un vasto territorio
presumiblemente cañari en torno a la subcuenca del río León y sus afluentes
cuyo centro podría girar en torno a Dumapara, sea una ciudad, como
plantea don Francisco Talbot o un tambo incásico, como quieren Fresco e Idrovo
Urigüen porque abarca una extensa zona arqueológica e histórica aún no bien
explorada y conocida en la que habría mucho que investigar.

Para comenzar, Talbot se plantea: “¿Ciudad? ¿En
qué tiempo fue construida? ¿Cuál fue la nación que la construyó? ¿Cuál el
nombre y la civilización que tenían sus moradores? ¿Fue anterior a la conquista
de los incas? ¿Qué hicieron los incas con ella? ¿La edificaron ellos? Y
entonces, ¿por qué no ha quedado siquiera la tradición? Si construida por los
incas, y llegados inmediatamente los españoles, ¿dónde las crónicas sobre esa
gran ciudad?
Y ahí está Dumapara, prácticamente un topónimo
más del cantón Nabón por que acaso fueron proféticas las palabras que escribió
Talbot como epílogo de su artículo: “Porque nada se ha de hacer ni conseguir,
creo inútil recomendar al Gobierno y a las sociedades científicas, la
conservación y el estudio de esa ruinas. Por eso no lo hago”.
¿Cañaris
y Situmas?
Según la hipótesis de Glauco Torres Fernández de
Córdova la denominación arcaica fue Si-Duma, pero como las lenguas aborígenes
no tienen /d/, por facilidad, los cronistas la escribieron con /t/, por tanto
escribieron “situma” en lugar de “siduma”. Según Calancha, si quiere decir
‘luna’ y duma, ‘dominio de’, lo que sería “dominio de la Luna”, es decir, un
pueblo que adoraba a la luna, como lo han señalado algunos investigadores.
La hipótesis trata de explicar que cuando Huayna
Cápac arriba a las tierras de Hatun-Cañar ante lo gélido de la temperatura
exclama: cañari, que podría decir: “en esta tierra hace un frío que quema”;
según Gonzales Holguín en el quechua peruano “quemar campos” o “prender fuego”
se decía canarini, pero como aquí se utiliza la /ñ/ se conforma el verbo
reflexivo cañarini, con el que se habría apodado al pueblo en donde el frío
quemaba, siendo esta una propuesta lingüística válida.
Hay asimismo otras interpretaciones, por ejemplo:
el término cañari, era empleado por los incas para referirse a los guardias que
conformaron las huestes de Huáscar, fueron con Túpac Yupanqui y luego con
Huayna Cápac, mitimaes llevados a diversas regiones del Perú. En una visita a
Cajamarca conocimos la comunidad de Porcón, que, según el guía turístico,
descendían de los mitmas cañaris encabezados por el curaca homónimo. Los
cañaris fueron ubicados por Huayna Cápac en el Cusco en el valle de Yucay y
otros lugares como grupos domésticos. [Ver: Burgos G., Hugo (2003)]. (O)
Dumapara
se sitúa en las faldas de Totorillas
“Tres kilómetros más o menos, al norte del pueblo
de Cochapata y a las faldas de una colina denominada Totorillas, cuya mayor
altura es de 2.760 metros sobre el nivel del mar, se levantan con dirección al
sur y desafiando al tiempo y al olvido, las ruinas de Dumapara, en una extensa
planicie que gradualmente desciende hasta la profunda y estrecha quebrada de
Rafqui, cruzada por el camino de Cuenca a Loja” [Talbot, F. en Octavio
Sarmiento A., (s/f). Cuenca y yo. IV], y a 8 kilómetros al sur de la cabecera
cantonal de Nabón.
El camino de Cuenca a Loja al que se refiere
Talbot es el colonial Camino Real trazado con ligeras variantes sobre el
incásico Qhapaq ñan; al Occidente de las ruinas se encuentra el Pueblo de
Tamboviejo, antiguo tambo de Casacono que hacia 1618 fuera reubicado al Norte
en Nabún, hoy Nabón [Carrasco V., M., (2007). Nabuenpata, Nabún, Nabón].
Al parecer, en el siglo XVI la zona ubicada en el
vértice de los ríos León y Chalcay era conocida como Casacono –Casacuna: estar
helando [Cordero C., L., (1968). Diccionario quichua-español. Español-quichua];
según el lingüista Francisco Lojano, Casacono significaría la zona de
transición entre las frías tierras de Nabón y las cálidas de la “caldera u
hoyada de Uduzhapa”, como denominaban en la colonia a esta última, situada
entre los tambos de Casacono y Oña, en donde Talbot ubicara, en 1921, en la
loma llamada Ingapirca, entre muchas ruinas, 2 preciosos edificios incásicos. (O)